
Evaluando la estrategia con analítica.
18 de nov de 2025
2 min de lectura

“¿Qué es una estrategia?”, fue lo que me preguntó un gerente con el que me reuní la semana pasada.
“Es la forma en que llego desde la situación actual hasta una situación futura”, respondí.
“Muy bien”, me dijo.
Bien, por lo menos había contestado esa pregunta de forma correcta. Pero hay algo que me quedó dando vueltas. Si simplificamos, una estrategia es el camino que me lleva desde A hasta B. Y ese camino siempre supone una cadena causal: si estoy en A y hago X, y luego Y, entonces obtendré B.
Dicho de otra forma, una estrategia es una hipótesis formulada en clave “Si… entonces…”.
Por ejemplo:
Si aumento el sentido de urgencia, entonces vendo más.
Si mejoro el proceso productivo, entonces bajo los costos.
Si invierto en redes sociales, entonces mi marca será más conocida.
En todos los casos hablamos de hipótesis, y cualquier hipótesis puede ser correcta… o no. Por eso, si quiero tener una estrategia efectiva, necesito contar con una forma de probar si las hipótesis realmente funcionan.
Un ejemplo aplicado a la gestión del talento.
Imaginemos esta cadena causal:
Si atraigo más talento, entonces la empresa podrá crecer más rápido.
Si invierto en marca empleadora, entonces atraeré más talento.
Si mejoro el eNPS, entonces mejorará mi marca empleadora.
Si aumento la retroalimentación continua, entonces subiría el eNPS.
Cada paso es una hipótesis. Y basta con que una falle para que no logremos el resultado final. Entonces, ¿cómo sabemos si una estrategia es correcta?O, más directamente: ¿cómo evaluamos si cada hipótesis es verdadera? Aquí es donde entra la analítica.
Lo que no es analítica.
Primero aclaremos lo siguiente, analítica no es generar reportes o dashboards que muestran qué pasó, dónde, cuándo, cuánto o a quién. Eso es útil, pero no permite evaluar si una hipótesis es válida, puesto que ver datos no es lo mismo que entender causas.
¿Quieres saber si estás trabajando con analítica? Simple, si estás usando excel, Power BI o similares, no estás trabajando con analítica.
Lo que sí es analítica.
La analítica busca explicar por qué algo sucede, estimar su impacto, extrapolar al futuro y predecir qué ocurrirá si hacemos cambios.
Volvamos al supuesto del punto 4:
“Si aumentamos la retroalimentación continua, entonces mejorará el eNPS”.
La analítica nos permite evaluar si esta relación existe, cuán fuerte es y cuánto podría mejorar el eNPS si elevamos la retroalimentación continua.
Es decir, responde la pregunta clave: ¿esta hipótesis es verdadera o no?
La conclusión fundamental.
Ser estratégico implica definir un camino para llegar al resultado buscado. Pero ese camino está construido sobre hipótesis, y necesitamos validar esas hipótesis para no avanzar a ciegas.
Y aquí la analítica se vuelve esencial: convierte la estrategia en algo medible, evaluable y corregible.
Esto es especialmente crítico en la gestión del talento, donde la analítica permite que la toma de decisiones deje de ser un acto de fe y se transforme en un componente real de la estrategia de la empresa.
Estamos conversando, saludos.





